
Algo extraño está pasando con el turismo en España: los datos están en máximos, los hosteleros insisten en que hay crisis
En su camino para convertirse en el gran resort de Europa, el sector turístico español se ha encontrado con un dilema inesperado: recibe muchos visitantes, muchísimos. Tantos de hecho que camina ya hacia la barrera de los 100 millones de viajeros internacionales, pero… ¿se traduce eso en más dinero para los hoteles, restaurantes y demás negocios que viven del turismo? En la hostelería empiezan a alzarse voces que advierten que no, una queja que suena con especial fuerza en uno de los destinos más concurridos (e icónicos) de todo el país: Mallorca.
Y eso supone un problema.
Acostumbrados a los récords. Desde hace tiempo hablar de turismo en España es hacerlo de grandes cifras. Incluso de récords. En 2024 el país pulverizó su marca de visitantes extranjeros, este año aspira a superar la barrera de los cien millones y hay estudios que vaticinan que a medio plazo, hacia 2040, España será el gran ‘resort’ del mundo, superando en afluencia de turistas a destinos icónicos como Francia, Estados Unidos o Italia. Y la realidad es que los datos de demanda que van dejando observatorios como el INE apuntan en esa dirección.
Un sector en crecimiento. La información que tenemos es aún incompleta y queda mucho año por delante, sobre todo si tenemos en cuenta que la Navidad ha ido ganando peso como activo turístico en gran parte de España, pero los primeros datos sugieren que en 2025 el sector está manteniendo su buena racha. Según las tablas del INE, entre enero y julio los hoteles del país acogieron a 67,1 millones de visitantes (suma de nacionales y foráneos), un 1,2% más que el año pasado, que ya fue un buen ejercicio para el sector. Las pernoctaciones también han aumentado.
¿Y cómo va el verano? Promete. En julio el flujo de viajeros españoles creció un 1%, el de no residentes un 2,1% y en general los hoteles despacharon un 1,8% más de pernoctaciones que en el mismo mes de 2024. Las tarifas también responden bien: el índice de precios hoteleros creció el mes pasado un 5% en tasa anual.
Los anteriores son datos que reflejan solo los «establecimientos hoteleros», por lo que dejan fuera a otros alojamientos con un peso importante en el sector, pero sirven para tener una idea inicial de cómo está evolucionando la campaña.
¿Fantástico, no? Sí. Y no. Los datos del INE reflejan una tendencia de crecimiento, pero a lo largo de las últimas semanas se han escuchado voces que advierten de que la mayor afluencia de turistas no siempre va acompañada de un mayor gasto en hoteles, restaurantes, agencias, excursiones y demás sectores que se alimentan del turismo. Aunque en junio el INE sí identificó un aumento sensible (+5,5%) en el gasto total de los turistas extranjeros, llega una búsqueda en Google para entender que la foto en julio es más difusa o, como mínimo, cambia de una región a otra. Ayer Faro de Vigo explicaba cómo la principal ciudad de Galicia sigue ganando visitantes, aunque estos se dejan menos dinero en los negocios.
No es algo que suceda solo allí. Hace unos días os contábamos cómo en San Juan de Luz, en el País Vasco francés, los hosteleros están percibiendo un cambio en los hábitos de los viajeros, cada vez más dados a hacer sus propios pícnics en vez de ir a comer a restaurantes. En un comunicado lanzado ayer por Hostelería de España, su presidente desliza algunos datos que, si bien confirman que la campaña estival no está siendo mala, no alcanza las previsiones de la industria. Los negocios contaban con que su caja creciese un 5%. Y todo apunta que no será así.
«Sin cumplir las expectativas». «Es un buen verano para el turismo, pero sin cumplir las expectativas que teníamos marcadas y la previsión que teníamos con los primeros meses del año. Es cierto que tenemos más turistas extranjeros, es cierto que hay un volumen de turistas muy considerable, pero hay un cambio de tendencia. El ticket medio en nuestros establecimientos está bajando», reflexiona José Almeida, responsable de Hostelería de España, para quien esa tendencia se explica por varios factores, como la paulatina desestacionalización del turismo nacional, el aumento del coste de vida o la influencia de los pisos turísticos.
Pendientes de Mallorca. Si hay un colectivo que está advirtiendo con rotundidad de que el verano no está marchando según lo esperado es el de los hosteleros de Mallorca. El diario regional Última Hora, con sede en Palma, ha publicado un buen número de artículos en los que se hace eco de la inquietud del sector. En julio la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM) advertía de un pinchazo en la afluencia turística en ciertas zonas, sobre todo en Capdepera y Sóller, y el presidente de Mallorca CAEB Restauración incluso iba un paso más allá: «Este año cerrarán centenares de restaurantes en Mallorca».
Según sus cálculos, en la isla hay zonas que han visto cómo el volumen de comensales se desplomaba un contundente 40%, lo que ha obligado incluso a algunos restaurantes a dar vacaciones a sus camareros en plena temporada alta.
Welcome, «Turistas diésel». No son los únicos comentarios que se escuchan en uno de los grandes destinos turísticos de España. El transporte turístico refiere una caída del 20% en julio y agosto, los guías de Baleares señalan una merma parecida en la contratación de excursiones y el ocio nocturno habla de recaudaciones más bajas en el norte de Mallorca o incluso Magaluf. «En Mallorca tenemos turistas diésel: andan mucho y gastan poco», ironizaba hace poco Pepe Tirado, de Acotur, la asociación de comerciantes y empresarios turísticos de Mallorca.
¿Qué dicen las cifras? Que algo pasa en Mallorca. Aena dio ya una primera pista al publicar su balance de tráfico de julio, que en un contexto de crecimiento general anotaba un estancamiento en el volumen de pasajeros de Palma, con -0,1% menos de tráfico que durante el mismo mes del año pasado. Y ahora los datos más recientes del INE sobre ocupación hotelera lo corroboran: en julio la afluencia de viajeros en la isla de Mallorca cayó un ligero 1,22% y las pernoctaciones un 0,35%. El retroceso fue más acentuado en Palma, mientras que si hablamos del conjunto de Baleares hubo un incrementó, aunque inferior al punto porcentual.
Son porcentajes muy reducidos y para tener la foto general hace falta disponer de otras claves, cómo la evolución de la demanda en los pisos turísticos o la cantidad de turismo absorbido por los alojamientos ilegales, con un peso relevante en la isla, pero en cualquier caso los datos del INE resultan reveladores. Sobre todo a la luz de las quejas de los hosteleros y de que España sigue ganando turistas.
Buscando las causas. Visto todo lo anterior, la pregunta es obvia: ¿Por qué el sector turístico advierte de que cae «el ticket medio» si el INE muestra que están llegando a España más turistas que nunca. Para responderlo hace falta manejar una serie de claves. La principal, la doble velocidad a la que ha ido evolucionando el turismo en España durante los últimos años. Crece el flujo de turistas llegados de otros países, pero la realidad es que los locales (los españoles que se mueven entre provincias o comunidades) pintan cada vez menos en los hoteles.
Y eso nos lleva a otra de las tendencias que ha marcado la deriva turística de España tras la pandemia: el encarecimiento. Sube el precio de los vuelos. Y sobre todo sube el precio de los hoteles. La suma de ambos elementos lleva a que a día de hoy muchos turistas (sobre todo turistas españoles) se encuentren con que pasar sus vacaciones de verano en Baleares o Canarias no es tan diferente (en términos de costes) a hacerlo en el Caribe o el Sudeste Asiático. Incluso hay turistas británicos que están cambiando las costas españolas por Marruecos.
¿Hay más? Sí. En su comunicado de ayer José Almeida desliza una bastante importante: el peso creciente del alquiler vacacional en el sector. A lo largo de los últimos años España ha visto cómo el número de pisos para visitantes se disparaba y en ellos los turistas se encuentran con una serie de «extras» que hasta ahora era difícil conseguir en alojamientos convencionales: cocinas, neveras, microondas, alacenas, hornos, cafeteras… El resultado es que parte de las comidas que antes hacían en hoteles o bares ahora las pueden hacer en su propio Airbnb.
«Hay Demasiado y está demasiado lleno». Si hablamos en concreto de Mallorca, parte del sector turístico señala otro factor que explicaría el pinchazo en la demanda, sobre todo la procedente de países como Alemania o Reino Unido: las movilizaciones ‘antiturísticos’. «No se pueden lanzar estos mensajes porque a un sitio donde no te quieren no vas», advierte Rafael Roig, presidente de la Federación Empresarial de Transportes. En los últimos años las Baleares, Canarias o Cataluña han sido escenarios de marchas que advierten de los efectos de la masificación turística y su impacto en la vivienda o el medio ambiente. Algunas, como las protestas de 2024 en Barcelona, con una repercusión internacional.
La realidad es que la prensa de otras zonas de Europa no solo se hace eco de las movilizaciones contra el turismo masivo. También lo hace de la saturación de los destinos. Hace poco Última Hora publicó un amplio reportaje en el que analizaba artículos de diarios alemanes, franceses, británicos o nórdicos, algunos de gran tirada, que advierten de la degradación de la experiencia en Mallorca.
«13,5 millones de turistas, cinco millones de ellos alemanes, en una isla con menos de un millón de habitantes. Los alquileres, la comida, la naturaleza… Todo sufre. Simplemente hay demasiado y está demasiado lleno», recogía hace no mucho un artículo de Der Spiegel, una de las principales publicaciones de Europa.
Imágenes | Deyvis Tejada (Flickr), Kyle Taylor (Flickr) e INE
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La noticia
Algo extraño está pasando con el turismo en España: los datos están en máximos, los hosteleros insisten en que hay crisis
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
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